Estilos: Románico, Gótico, Mudéjar, Renacentista
Siglos/s: Siglo XII, Siglo XIII
Estado de conservación: Perfecto estado y habilitado
Estructura:En el emplazamiento donde estuvo el lugar de recreo real denominado "Las Huelgas" Alfonso VIII fundó en 1187 este monasterio de monjas cirtercienses. En él se recogerían personas de notable condición, serviría de panteón real, y sería escenario para los monarcas donde ser armados caballeros bajo la autoridad divina.Se trata de un edificio complejo, fundamentalmente del siglo XIII, donde conviven varios linajes artísticos: románico, mudéjar, gótico y renacentista. La historia del monasterio está jalonada de hitos ilustres. El conjunto monástico impresiona
por su carácter de fortaleza, con una torre fortificada y un atrio de acceso al templo denominado pórtico de los Caballeros. Nos encontramos en el Compás de afuera, que nos conduce a la iglesia y a las capillas funerarias adyacentes (San Martín y San Juan), y de ahí al claustro de San Fernando y a sus dependencias anejas. Seguido a este primer recinto, se sitúa el llamado Compás de dentro, al que se abren diversas estancias correspondientes a la portería y hospedería monástica así como a edificios aledaños donde estarían, en su día, las casas de los capellanes y otras, utilizadas en la actualidad por Patrimonio Nacional.La Iglesia es un caso excepcional dentro de un monasterio de monjas. Es un ejemplo claro que responde a las características de un templo del gótico pleno (siglo XIII) siendo, sin lugar a dudas, el que más se aproxima a los arquetipos de una iglesia de monjes. Consta de amplia cabecera de cinco ábsides, un destacado crucero, y tres naves, situándose en la central el coro de las monjas. La impresión que produce al visitante que lo contempla por primera vez, es de un lugar indicado para el silencio y el recogimiento, acompañado por ese aire de solemnidad, rodeado de elegantes y destacados altares y tapices así como los enterramientos de reyes y sus consortes, príncipes e infantas, que invitan a contemplarlo dando una lección de vida y muerte, de elegancia y sobre todo, de buen hacer.
Al sur de la iglesia se alza un espacioso claustro construido en el reinado de Fernando III el Santo, de ahí su nombre, Claustro de San Fernando. Es una obra gótica, como el templo, que debemos situarla en el primer cuarto del siglo XIII. Llaman la atención
y sorprenden al visitante, sus bóvedas de cañón apuntado que constituyen su cubierta, conservando, en algunos tramos, fragmentos con finos motivos de yesería hispano-musulmana, que incluyen lacerías, atauriques, inscripciones cúficas, castillos, pavos reales, grifos. En este claustro, además de situarse algunas capillas para la devoción de las monjas, se abren también las galerías, en torno a un patio, por medio de arcos apuntados que en su momento estaban apoyados en columnas, aunque éstas desaparecieron al macizarse los muros, obra llevada a cabo en el siglo XVII cuando se construyó el claustro alto.
Horario de visitas:
Al sur de la iglesia se alza un espacioso claustro construido en el reinado de Fernando III el Santo, de ahí su nombre, Claustro de San Fernando. Es una obra gótica, como el templo, que debemos situarla en el primer cuarto del siglo XIII. Llaman la atención
y sorprenden al visitante, sus bóvedas de cañón apuntado que constituyen su cubierta, conservando, en algunos tramos, fragmentos con finos motivos de yesería hispano-musulmana, que incluyen lacerías, atauriques, inscripciones cúficas, castillos, pavos reales, grifos. En este claustro, además de situarse algunas capillas para la devoción de las monjas, se abren también las galerías, en torno a un patio, por medio de arcos apuntados que en su momento estaban apoyados en columnas, aunque éstas desaparecieron al macizarse los muros, obra llevada a cabo en el siglo XVII cuando se construyó el claustro alto. Horario de visitas:
De Martes a Sábado: de 10 a 13h y de 15:45 a 17:30h.

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